miércoles, 22 de junio de 2011

De que hablo cuando hablo de hoteles malos


Hoteles Malos


El término es relativo. Salgamos de dudas y empecemos a establecer las reglas de juego de lo que es realmente un hotel malo. Un hotel malo sitúa la caja del aire acondicionado (AC) sobre la cama para que agua tibia te caiga sobre la cara cuando duermes. Solo en un hotel malo es impensable caminar desclaso por el cuarto, los empleados duermen en un colchón situado en el lobby y tu teléfono fijo está listado como recepción y recibes llamadas a las 11 PM de alguien que quiere toallas. En un hotel malo los empleados, cual amigos del alma, abren la puerta y entran en el cuarto, y después de una ducha sales del baño en toalla y encuentras una persona intentando prender en AC, otra poniendo una fanta tibia sobre la mesa, y hasta el celador que solo viene a saludar. En un Hotel malo, no tienen donde guardar la llave del cuarto, así que a tu salida piden que la dejes colgada del cerrojo, donde permanecerá todo el día. En un hotel malo, cuando no funciona el AC, el amigable “todero” te dice, “déme un segundo”, y se quita las pantuflas, se sube a tu cama, se para sobre tu almohada y empieza a darle golpes al AC. Señoras y señores, sólo en un hotel espléndidamente malo el baño literalmente -te asusta-.


PS: El mayor problema de los hoteles malos es que generalmente están atendidos por personas adorables que se esfuerzan con toda el alma para hacerte feliz, dejándote enteramente desarmado ante la ruina que te rodea. Cuando el AC empezó a funcionar, se bajó de mi almohada y de mi cama, y mientras calzaba sus sandalias dijo servicial y satisfecho: “Listo! Algún otro problema sir?”

lunes, 20 de junio de 2011

Sobre aterrizar en Pakistán

En aviones grandes, antes de aterrizar, el piloto dice: “We are about to land in Lahore, inshallah…” que se traduce “vamos a aterrizar en Lahore, si dios quiere…” y en los aviones pequeños, nadie te dice que apagues el celular o que no lo uses, no explican el uso del cinturón de seguridad y al llegar al destino, no anuncian que estas a punto de aterrizar, el avión simplemente se desploma y toca tierra despertando en pánico a los cansados trabajadores extranjeros, que han llegado a gritar del susto y que no alcanzan a recobrar su compostura mientras el avión ondea frenéticamente de izquierda a derecha.

Sobre los generadores

Desde que vivo en terreno mi vida está marcada por el noble martillar de las entrañas de un generador. Este tra tra tra regular y firme sostiene, sin saberlo, o tal vez sabiéndolo, la estabilidad mental de todos los que lo escuchan.


No exagero. Cuando el Generador se detenía en Nigeria, el ventilador que oscilaba frente a mi cara renunciaba a su alegre aletear e inmediatamente la cama se transformaba en un pequeño infierno de sudor. Calar la linterna de minero, desatar el mosquitero con cuidado, salir casi escapando y volver a atarlo, y abrirme paso entre centenares y miles de libélulas y grillos, mariposas y polillas, moscas y mosquitos, chinches y cigarras, escarabajos y hormigas, hasta alcanzar al corredor, las escaleras y el patio, encontrar a alguno de tus compañeros, también con su linterna calada y observar juntos a la enorme bestia durmiente, sin saber cómo hacer regresar su traqueteo, su música.

Años después, cuando el generador se apagó en Hyderabad, la habitación se llenó de chispas; Lentamente empezaba a derretirme y conmigo la cama, el cuarto, la casa, el pueblo entero. Deseos de gritar, de echarme a correr. Salí hacia el generador resuelto. Resuelto a qué? No se. Me es difícil desarmar una maquina exprimidora y me dirigía a un generador industrial. Al llegar encontré a Maen el Jordano, Shaquir el Kosovar, Manu el Portugues, Marit la noruega, Amir el Pakistaní, todos alrededor del generador, callados, sudando, iluminando con sus linternas lo que parecía un extraño rito de adoración nocturna. A momentos, el enorme leviatán rezumaba, produciendo entre la multitud un “ahh” de alivio y esperanza, solo para después detenerse con agónicos jadeos, seguidos de un “ohh” de la mas sentida tristeza. Esa noche dormí en el suelo del baño, sudando sobre azulejos bancos.


viernes, 17 de junio de 2011

Shazieh, Corea del Sur


Algunas cerámicas coreanas contienen un químico secreto que las hace cambiar de color cuando la comida contiene veneno. Los míticos Poison Plates. La abuela de Shazieh tenía varios de ellos y jamás dejaba que su nieta los tocara. Cuando Shazieh creció hizo de la cerámica su obsesión; su tarjeta dice Shazieh G, “Potter and visual artist”.

En estos días la bella Shazieh prepara su primera visita a Corea del Sur. Asistirá a un festival de dos semanas sobre cerámica. Para obtener la visa debe ir al enclave diplomático y usar uno de los buses que transitan por el complejo. Estos buses, me cuenta, son uno de los sub-universos mas extraños de Pakistán; Para empezar cada cinco minutos el bus encuentra una nueva embajada y el conductor suelta la frase: siguiente parada Japón o siguiente parada China. Además los buses reúnen un grupo dispar: los pakistaníes adinerados intentando salir de vacaciones y los más pobres, intentado salir para no regresar jamás.

Shazieh se sentó al lado de un joven vestido al estilo occidental; camiseta estampada y baggy pants, lo que los pakistaníes llaman ABC (American bourne confused) o BBC (British bourne confused); jóvenes pakistaníes que han pasado la mayoría de su vida fuera del país y que al regresar no encuentran su lugar en la sociedad.

Este BBC había pasado toda su vida en Londres y desde su llegada, hace un año, encontraba imposible sobrellevar las abismales diferencias culturales (y climáticas) entre Inglaterra y Sindh. Tenía 17 años. Sus padres temiendo que escapara le habían quitado el pasaporte.

El joven de pelo parado no se resigno. Se enteró que con solo tener un pasaje de regreso a Inglaterra cualquier ciudadano británico puede ir a su embajada y pedir un pasaporte de emergencia. Ahorró por meses.

Cuando llegara a la embajada británica, dos paradas adelante, pediría su pasaporte de emergencia, se dirigiría al Aeropuerto internacional Benazir Buhtto y dejaría Pakistán esa misma noche. Llamaría a sus padres desde Heathow.

“Siguiente parada Corea del Sur” se escuchó en el bus.

Peter (UK), 3 Años en Pakistán

He vivido por tres años en Pakistán y ha decidido escribir un libro. Quiero hacer un análisis del clima político regional y nacional, quiero un texto lleno de crónica y critica política. El miércoles pasado me sentí inspirado y empecé a organizar todos mis correos enviados. A mí llegada sólo escribía sobre los expats del enclave diplomático y como me molestaba su deseo de vivir en Pakistán replicando las costumbres de su país de origen, su deseo de negarse el placer de entrar a una nueva cultura con cada uno de sus enigmáticos detalles, de escapar de esta experiencia, de cerrar sus ojos, de no cambiar. En el primer correo mencionaba la palabra cultura 4 veces y la palabra burbuja al menos 6. Me sorprendió especialmente porque ahora solo escribo a casa sobre mis esfuerzos para ser admitido en el club Británico.


domingo, 12 de junio de 2011

Autoretrato en Multan

Abubakar


Cuando regreso a Zanzíbar me gusta salir en mi bote a cazar tiburones. Esta cortada – muestra la palma de la mano – me la hizo un gigante blanco. Medí mal su peso, y tiró de la cuerda que sostenía con mis propias manos, porque si pescas tiburones no lo haces con cañas, lo haces con cuerda. Antes necesitabas entrar en el mar cuatro, hasta cinco días, ahora, con la crisis de Somalia, los pescadores han disminuido y los gigantes blancos se encuentran, hacia el sur y hacia el norte, por todas partes.


sábado, 11 de junio de 2011

Sean. Islamabad - Dublín


He vivido cinco años en Pakistán y en dos o tres meses me voy para siempre. Este es mi Volkswagen del 67. No había cinturones de seguridad en esa época; se los puse nuevos, al igual que este soberbio sistema de sonido. Todo es para “el Viaje”. Si! me gusta como suena: viajaré Islamabad – Dublín en un Beetle de 67!. Me acompaña un amigo que hace documentales. En cada pueblo grabaremos músicos folcloricos y en Londres le venderemos el material a la BBC. La única parte complicada es a travesar Baluchistán, después llegamos a Irán donde las autopistas son perfectas y a los pocos días estamos en Turquía, Europa.


Ed. Islamabad – Beijing


Lo tengo claro. Tu, Amina, Jan y yo compramos un Land Rover usado en Islamabad, cuatro, cinco años de viejo, no más, y nos vamos hacia el norte usando la autopista Karakoram y pasamos de Sust (Pakistan) a Piarali (China). Seguimos hacia el este, a travesamos todo Tibet y después Sichuan, y antes de que te des cuenta llegamos a Beijing, vendemos lo que quede del Land Rover y regresamos a Islamabad en avión. Todo toma tres o cuatro semanas.