lunes, 8 de marzo de 2010
Viviendo con Luis Buñuel
“...el problema con Naima es que es mujer...” la frase me la soltó un alto punjabi en la oficina. Mi miró esperando confirmación. Yo me acomodaba en el asiento disimulando mi desacuerdo y pensando si debería hablar o callar. Estaba preparado para este grado de locura colectiva. Poco después pasamos al nivel del absurdo avanzado; un barbudo Pashtun dijo a la multitud en Peshawar: “hemos contratado a un Shia, pero es buena persona...”. Pensé que era una broma y miré a mí alrededor sonriente; la multitud escuchaba seria. Borré la risa de mi cara. Recientemente, cuando creí que nada podía impresionarme, encontré la locura en su estado puro, la apoteosis del sinsentido, el Magna Cum Laude del absurdo y salio de la boca de Ethel, la corresponsal de guerra de El Tiempo y El País, quien en medio de la noche dijo “tío, no piensas que este conflicto es muy sexy...?”
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