Soy pésimo para los nombres, es un hecho. Con Lea fue diferente. Me ayudaba el ejercicio filmico-nemotécnico -princesa Lea- que encima le queda perfecto. Desde que me ofreció su mano firme y dijo: soy Lea, su nombre quedó grabado en el disco duro, con atajo en el escritorio y salvado en el back up. Te llamas Lea. Esa noche vimos fascinados Casablanca. A pesar de ser jovencísima tiene tres misiones encima: India, Nepal, y 12 meses en zona rural de Sierra Leona. Empezó con la ayuda Humanitaria como voluntaria a los 17 y después estudio para ser enfermera. Es su primera misión con nosotros y está aterrada con la responsabilidad que se le viene encima. Le confesé que en mi primera misión estaba perdido, que en la segunda casi colapso, y que en la tercera por primera vez tengo una idea de lo que sucede a mi alrededor. Le dije que es normal estar asustado, que lo extraño sería no estarlo, que confiara en París, que ellos jamás la enviarían a una misión sin estar preparada. Cuando la vi irse, mas tranquila y livianísima, me preguntaba si debí decir la verdad; que París te tira al agua y después, mientras pataleas, te dice educadamente: "Confiamos en ti...ahora a nadar!" Durante el 2009 la sección francesa envió 19 enfermeras de cirugía a misiones de terreno, tan solo 6 pidieron segunda misión. Fuerza Lea.
Fuerza Lea!
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