Mi llegada a Manila fue accidentada. Iba para Yakarta pero cancelaron, mejor Manila pasando Ámsterdam, que no señor, que no aborda por no tener Schengen, que tratemos ahora por Miami, Los Ángeles y Guam, que el avión aterriza tarde en L.A. y pierdo la conexión, que ir al counter de American y contar la historia y me dan pases por dos días en el Hilton LAX. Justo en el momento en que mi misión humanitaria debía empezar estaba caminando por Venice Beach, Rodeo Drive, el farms Market y enloqueciendo en Barnes & Noble. De L.A. me impresionó el teatro Kodak, el tamaño del zapato de Clint Eastwood y nada mas. Por la noche tomé el vuelo de 16 horas hasta Manila. Me sentía cual en mi propio talk show cuando, en medio de la noche, la azafata me contaba todo sobre su depresión post parto y me servía más de media botella de vino australiano.
Finalmente contra viento y marea llegué a Manila con una terrible resaca y como si estuviera en un eterno capitulo de the Amazaing race ahora no había nadie en el aeropuerto para recibirme. Esperé dos horas, tomé un taxi, busqué un café Internet, encontré la dirección y teléfono, atravesé Manila y llegué a la casa de los suizos. Justamente cuando entraba me dijeron: necesitas reunirte con Alexis ya!, a lo que respondí, se equivoca usted, lo único que necesito es una ducha y dormir...Pero este post no es sobre mi llegada, es sobre la llegada de SarahW, una americana que aterrizó en Manila a las 11am y por error de Paris no la estaba esperando nadie, esperó 5 horas, digámoslo de nuevo, cinco-horas! Y muy independiente ella, salio directo hacia la embajada americana y después para la ONU, si, en serio!, cual Hilary Rodham Clinton arrancó para la oficina de la ONU…
Me di cuenta que SarahW no había llegado a eso de las 5pm , cuando pensé: el trancón no es tan malo, qué se hizo esta niña? Las siguientes horas de mi vida fueron extrañísimas. Llamar a Hong Kong verificando si hizo check in, llamar a Kathay Pacific verificando que había aterrizado, pedir que la voceen tres veces en el aeropuerto de Manila, avisarle a las secciones suiza y Holandesa que estuvieran atentas, tal vez SarahW se equivoco de dirección. Bajo la lógica básica de que si no tienes información vas a Internet y buscas y llegas y que esta mujer no lo hizo, la única conclusión posible era: algo paso…esta es la emergencia dentro de la emergencia, perdimos a un expat en Manila!
En medio del desespero llamamos a la embajada Americana quienes obviamente desplegarían un operativo de búsqueda lleno de eficacia y coordinación. Hummers saldrían a toda velocidad hacia puntos estratégicos, Marines iluminados por la luz verde de radares hablarían por micrófonos y llamarían a personas claves, rubios fornidos se descolgarían desde helicópteros hacia un callejón oscuro y húmedo rescatando a la rubia de un terrible destino en el último momento posible. La realidad fue aún mas sorprendente: el “officer” de seguridad no pudo “acceder” a su propio celular para darme su número telefónico. Si este es el líder y no sabe manejar su propio celular qué podemos esperar de ellos? Empecé entonces a llamar hospitales preguntando por una rubia inconsciente o borracha. Pueden acusarnos de lo que sea, pero conocemos a nuestro staff.
Finalmente apareció un correo que SarahW había enviado a NY y que la ubicaba apunto de dormir en el Hyatt… Me dieron ganas de abrazarla hasta estrangularla…EN EL FREAKING HYATT! Al siguiente día me llamó a eso de las 7am. Mi emoción fue tanta que intentando contestarle le colgué. Llegó tan apenada que me conmovió y no pude decirle el discurso que le tenía preparado y que era digno de padre ofendido: Señorita esta es una casa de familia...cree que el dinero crece en los árboles, mire las ojeras que tengo por su culpa…y encima en el HYATT!
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