sábado, 31 de octubre de 2009

MariRamos vs el tifón

Es un hecho, MariRamos se equivoco de profesión, no debería presentar el pronóstico del tiempo en CNN, debería narrar finales de futbol. La noche que el tifón golpeó Manila estaba pegado al TV viendo como MariRamos movía las manos, aleteaba, mostraba imágenes de satélite. Luzón parecía una diminuta isla al lado de las nubes blancas en remolino. MariRamos señalaba el tifón con su dedo acusador, casi se despeina mostrando su desplazamiento a través del pacifico sur, hablaba rapidísimo, estaba emocionada. Los franceses no entendían en detalle pero comprendían todo: el tifón se nos venia encima y golpearía a Manila full-frontal. MariRamos mostraba imágenes de Tay-Tay y decía con tono conmovido, casi entrecortado: “…ésta zona está inundada aún después de un mes del supertifón!”, solo faltaba la banda sonora de Platoon.

MariRamos me convenció y me asusto y no solo a mi: En Paris un equipo de 5 personas esperaba la llamada a misión con la maleta lista. Puedo apostar que ellos en ese mismo momento estaban fumando compulsivamente frente al futuro apocalíptico de MariRamos. Ante el final cercano tomé acciones radicales: 1. Escribí un correo a mis padres tranquilizándolos y 2. Convencí a los franceses de irnos de copas al Irish Pub Kareoke.

Salí a la calle Legazpi lleno de expectativa, llovía poco, hacía un viento agradable, la vida del barrio Makati seguía como si nada. En el bar hablamos de trabajo, reímos, bebimos, contestamos llamadas de Paris hasta las 12.30PM, fuí sometido a un proceso sistemático de humillación en el arte del billar, cosa que para ser sincero me importa poco. En el momento en que la bola blanca pasó por en medio del bar concluí sagazmente que había bebido suficiente y regresé al hotel donde dormí de un solo lado.

Durante la noche el tifón llegó por el barrio Makati, tomó la avenida San Lorenzo, volteó a la derecha en el Starbusks de Greenbelt 1, siguió derecho por la calle Legazpi y cuando pasaba por el 108 golpeó fuertemente en mi ventana hasta despertarme. Esperé ver los árboles meciéndose a punto de ser arrancados del suelo, techos volando, la furia de la naturaleza, el fin del mundo, TheHumanity! Efectivamente los gigantescos árboles fueron violentamente sacudidos por el viento, el cielo era gris, estaba a punto de amanecer. Eso fue todo. Pensé en la gruesa silueta de MariRamos en estado de completa histeria corriendo a través de la calle vacía.
Cerré los ojos imaginándome arrastrado por el viento a través del cielo.

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