sábado, 31 de octubre de 2009
MariRamos vs el tifón
MariRamos me convenció y me asusto y no solo a mi: En Paris un equipo de 5 personas esperaba la llamada a misión con la maleta lista. Puedo apostar que ellos en ese mismo momento estaban fumando compulsivamente frente al futuro apocalíptico de MariRamos. Ante el final cercano tomé acciones radicales: 1. Escribí un correo a mis padres tranquilizándolos y 2. Convencí a los franceses de irnos de copas al Irish Pub Kareoke.
Salí a la calle Legazpi lleno de expectativa, llovía poco, hacía un viento agradable, la vida del barrio Makati seguía como si nada. En el bar hablamos de trabajo, reímos, bebimos, contestamos llamadas de Paris hasta las 12.30PM, fuí sometido a un proceso sistemático de humillación en el arte del billar, cosa que para ser sincero me importa poco. En el momento en que la bola blanca pasó por en medio del bar concluí sagazmente que había bebido suficiente y regresé al hotel donde dormí de un solo lado.
Durante la noche el tifón llegó por el barrio Makati, tomó la avenida San Lorenzo, volteó a la derecha en el Starbusks de Greenbelt 1, siguió derecho por la calle Legazpi y cuando pasaba por el 108 golpeó fuertemente en mi ventana hasta despertarme. Esperé ver los árboles meciéndose a punto de ser arrancados del suelo, techos volando, la furia de la naturaleza, el fin del mundo, TheHumanity! Efectivamente los gigantescos árboles fueron violentamente sacudidos por el viento, el cielo era gris, estaba a punto de amanecer. Eso fue todo. Pensé en la gruesa silueta de MariRamos en estado de completa histeria corriendo a través de la calle vacía. Cerré los ojos imaginándome arrastrado por el viento a través del cielo.
jueves, 29 de octubre de 2009
El día a día de todo expatriado
Te sientas nuevamente al compu a ver la cantidad increíble de trabajo que no has podido terminar, priorizas, organizas, empiezas, a los pocos minutos te interrumpe alguna urgencia, que cual carrera de relevos será reemplazada por otra urgencia y otra mas hasta el agotamiento. Independientemente de cuanto trabaje el expatriado piensa constantemente que debe estar haciendo otra cosa más importante y todo momento de descanso esta acompañado del sentimiento de que algo se le ha olvidado, y espera con ciega fe que no sea muy importante. Mas de dos veces he llegado al cuarto y me ha sorprendido ver que ya es de noche, qué carajos paso con el día? Todas las noches hay despedidas de expats que dejan el país, generalmente es gente que has llegado a estimar y tal vez no los volverás a ver: cómo no ir? Vamos a lugares como el Bar Havana café, lleno de los mas selectos y adinerados turistas y sus acompañantes: prostitutas y engañosos travestis, otras veces nos invitan a lo que parece un Irish pub con Kareoke y tomamos mas cervezas de las que debemos, pero seguimos hablando, ahora a gritos en medio de la música, del nuevo tifón, de las nuevas exploraciones en el norte, de los barcos que estamos buscando, de porque no buscar un helicóptero, todo momento de sano esparcimiento libre de culpa es interrumpido por otro expatriado a quien las imágenes de terreno le han partido el corazón y ha seleccionado su yihad personal: llevar al colegio a los niños de…apoyar a los ancianos de…dar ropa a las familias en la zona de…etcetcetc, y en pleno estado de alicoramiento te preguntan si quieres participar en la colecta. El alcohol y la caridad te llevan a andar todos los días sin un solo centavo en el bolsillo. Llegas al apartamento a eso de la dos de la mañana, pensando en todo el trabajo que te espera al día siguiente, prendes el TV en BBC o CNN, revisas correos, revisas Facebook, buscas mas información sobre Mirinae, intentas escribir un poco, duermes agotado pero jurando despertar temprano para gastar toda el agua caliente.
martes, 27 de octubre de 2009
El 108 de la calle Legazpi
Sabíamos desde el principio que la casa suiza no iba a durar. Hemos rentado dos apartamentos en las torres BSA, del barrio Makati. El grande lo usamos como comedor y dormitorio y el pequeño como Head Quarters para apoderarnos del mundo. Justamente enfrente de la entrada queda el centro comercial Greenbelt 5, que tiene gigantescos Mango, Zara, Banana Republic, CK, Max Mara, y Chanel. Esto es ayuda humanitaria con estilo.
Contratamos a la pequeña y amigable Joceleen como cocinera, la mayoría del tiempo estamos callados, o hablando de trabajo, tomamos te o cerveza siempre sentados frente al compu, los franceses salen a fumar al balcón, y saltamos cada vez que CNN presenta un pronóstico de la nueva tormenta tropical. Si alguien nos viera desde un edificio vecino pensaría que somos un experimento antropológico, un reality, un performance, o la versión filipina de Coffee and cigarretes.
lunes, 26 de octubre de 2009
S
viernes, 23 de octubre de 2009
El viaje a terreno
Lo primero que te golpea es el fuerte olor. Empiezas a ver el agua negra que llena las calles. Nos bajamos de la moto cuando ya estaba hundida en el agua y pasamos a una brevísima canoa jalada por un delgado hombre descalzo. Inicialmente toda el área estaba inundada, todas las casas fueron afectadas, hoy el agua ha bajado y algunas se encuentran ya en las partes secas. Los patos y gallinas comparten los hogares con las personas; los patios y graneros son barrizales. Nosotros seguimos en nuestra canoa con el agua cada vez mas profunda como una extraña Venecia filipina. Personas caminando en el agua negra, botes con niños en dirección contraria. El sol es fuerte y busco mis gafas oscuras y me siento culpable de tener estas gafas, sin hablar del pantalón, la camiseta o las botas que dicho sea de paso no sirven de nada con esta agua negra.
En la orilla espera un grupo de personas con sus botes. Sale a recibirnos el diminuto Albertiano con una camisa que dice: “Have very a nice day…asshole!” y pide que lo sigamos hasta dentro de lo que parece una bodega, cosa que hacemos de mil amores, ya lo he dicho, el sol es fuerte. Y entonces los vi. Mujeres, hombres, niños, niños y mas niños de todas las edades, bebés, familias, personas cocinando, durmiendo, hablando. Mas de 1300 personas. Después de la inundación han traído todo lo que se ha salvado. Algunos tienen muebles, cunas, otros camas, los mas no tienen nada. Solo sabanas separan a las familias. Niños durmiendo en el suelo. En este momento apoyamos 18 campamentos similares. Salimos nuevamente a la calle, a los lejos, en la zona mas afectada, se ven tan solo techos saliendo de la laguna. Albertiano dice: “allá está mi casa…”. En el horizonte se ven los altos edificios de Manila.
9B Tolentino, San Lorenzo Village, Makati
En Manila había una pequeña misión de la sección Suiza con 3 expatriados y nada mas. De repente dos supertifones golpearon la isla y alrededor de 20 personas tomaron como centro de operaciones aquella pequeña casa de los Suizos. A mi llegada el lugar estaba lleno de gente que entraba y salía, gente que escribía en computadores, kits de ayuda humanitaria se armaban en el parqueadero, alguien cargaba botas de pantano, alguien bajaba las escaleras medio dormida, otro gritaba ordenes en francés por un teléfono, sobre una mesa habían cargadores para celulares, pilas y linternas, los escritorios estaban llenos de papeles desorganizados, casi como si los tifones hubieran pasado por en medio de la sala. Cables pegados con cinta al suelo, una montaña de periódicos filipinos, las paredes llenas mapas.
En medio de este hacinamiento humanitario he escuchado dos frases que quedaron en mi memoria: Un doctor de la sección Holandesa que me decía calmado: “…ya llegó el cólera…y está acabando con todo…” y la pregunta que me hizo aquemarropa un desconocido: “las bolsas de cadáveres son para usted…?”
El Santo Azar
jueves, 15 de octubre de 2009
La Luna
En el entrenamiento nos dijeron: “prepárense para ir a la luna…” El Salón se llenó de silencio. El instructor catalán seguía: “qué saben ustedes de trabajar en Kenia, Ghana, Afganistán o Indonesia?: na-da! Están en un lugar nuevo, la comida es extraña, el idioma es diferente y el equipo de trabajo es desconocido. Por mucho que hayan viajado queremos que se preparen mentalmente como si estuvieran viajando a la luna…” Mis ojos brillaban, mi mente volaba: La luna.