jueves, 31 de mayo de 2012

La introducción a la seguridad



Al llegar a la oficina conocí al oficial de seguridad uruguayo, quien estaba feliz de hablar español, tanto así que habló sin interrupción durante dos horas antes de entregarme una enorme maleta que contenía el casco azul, el pesado chaleco antibalas, la lista de teléfonos de emergencia y un celular cuya batería jamás funcionó.

Antes de subir al carro pregunté “…debo ponerme el chaleco antibalas dentro del carro blindado?”, el empezó a reírse “Ché! dentro del tanque? Che! No, no, tranquilo, no te lo pongás, solo sentáte encima por si una bomba golpea desde abajo…”. Seguí sus instrucciones no sin sentirme algo ridículo al lado del conductor sentado cómodamente sin chaleco.  Cuando estaba apunto de botar el chaleco al puesto de atrás, el uruguayo empezó a golpear la ventana con urgencia. Abrí la puerta y dijo apurado “…se me olvidaba che! Es muy importante que mantengás la boca abierta…si me entendés? Así! Aaaah…abierta! Si la mantenés abierta la onda explosiva va a afectar menos los órganos internos…abierta oís?…chau che! Me llamás…” El carro entró a la jaula de seguridad y después de un arranque rápido estábamos en la calle. Vi niños jugando criquet, vii niñas veladas yendo a la escuela, vi hombres en bicicleta, vi personas riendo y vi mi reflejo en la ventana del carro, sentado sobre mi chaleco antibalas y con la boca abierta.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario