Islamabad es una ciudad de mentiras, capital cuadrada, planeada, organizada, llena de carros cubiertos por polvo. Sus barrios no tienen nombres, tan solo letras y números: vivo en F7. Al otro lado de la autopista está Rawalpindi, llena de vida, retorcida, con plazas, bazares, cines, calles, callejuelas, gente.
Es posible encontrar licor en Islamabad, pero a precios astronómicos. Tenemos el teléfono de un católico que vende licor a expatriados y nacionales liberales. Le toma 90 minutos llegar hasta F7, envía un mensaje de celular que dice “go out”, en medio de la oscuridad subimos a su carro, pagamos y nos entrega el licor envuelto en bolsas negras. En mi closet, debajo de la ropa, encontrarán escondidas dos cervezas Carlsberguer. Una pregunta ronda a los expats: Qué hacer con las latas vacías?
El Pashtún saluda con un suave abrazo, se retira sutilmente y te da la mano, después la pone en su corazón, hace una suave venia y dice: "As Salam ualeikum". Responses: "aleikum as salam". Siempre debes saludar a todos.
Las mujeres del norte están todas cubiertas por velos de colores opacos que llegan hasta el suelo. Durante las reuniones se sientan juntas, cruzan las piernas y debajo de los velos salen brillantes zapatos rojos, verdes y amarillos.
Peshawar
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