miércoles, 10 de febrero de 2010

El truco

El truco es siempre mantener la calma. Hay gente que lo olvida. En mi corta carrera humanitaria he visto a tres personas colapsar, perderse, regresar. La mayoría de veces se debe a las presiones naturales de este tipo de trabajo. Recuerdo hoy cuando AK me llamó atacada llorando en Nigeria. No podía hablar, nada entendía. Me llamó nuevamente 20 minutos después, estaba calmada, como si nada pasara. La Gilmore llegó a su límite en Filipinas. Lo ví venir de lejos. Empezó a hablar obsesivamente de los mismos temas, no dormía, su agotamiento era tal que empezaba una frase y no podía terminarla, y de repente, mientras alguien le gritaba, entró en estado de shock, no hablaba, su mirada estaba perdida e inyectada. Dos días después me dijo: ésta será mi última misión. Otras veces, las peores, se debe a cuestiones del corazón. En el cuarto de al lado tengo a W, el y su esposa nacieron en Etiopía, pero ella vive en Chicago y el no tiene visa. Se han visto dos veces en tres años. Hace un par de días, en un corto correo, ella pidió el divorcio. ¿Qué hacer? ¿Qué decir? Toda una vida.

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