Ha llagado ese momento de la misión donde mi pelo es digno de una telenovela venezolana; es hora de armarse de valor e ir a la peluquería. Ashfad, el alto Punjab, me condujo con música de Nusrat Fateh ali Khan por las calles de Islamabad. En la distancia se escuchó el rezo de la mezquita; apagó la radio y dijo: “cuando el Hassan llama, yo escucho…”. La peluquería era un delgado callejón de 3 metros, convenientemente ubicado en medio de dos tiendas al por menor. Salió un grueso y alegre Pashtún quién me ofreció el asiento de corte. Ya sentado lo vi de frente; tenía un corte de pelo accidentado: Todo el pelo parado, cual erizo y un mechón pegado a la frente. Colocó alrededor de mi cuello una tira de papel y una enorme capa blanca. Le dije lentamente: “short, but not too much…”. Respondió “yi…yi…” (“si…si” en Pashtún). De todas las respuestas posibles esta era la menos indicada. Trajo un pequeño recipiente con agua caliente, metió la peinilla y las tijeras, agregó un liquido amarillo y espeso, prendió lentamente un cigarrillo, retiró las tijeras y empezó a cortar. Repetí mi Mantra: “short, but not too much…” El replicó algo en Pashtún y empezó a reírse sin malicia. Me rendí a mi destino. En el enorme espejo veía el reflejo del pequeño televisor con una película Pakistaní, el protagonista hablaba con los ojos muy abiertos a una mujer que rogaba, ambos empapados por la lluvia. De repente estaban en medio de la mas encarnizada pelea en contra de un ejercito de bandidos; el no fallaba con la Kalashnikov y ella sabía karate, yudo o algo por el estilo; los bandidos caían uno tras otro en enormes charcos de agua. Mi peluquero no paraba de hablar en Pashtun y todos los personajes de la película tenían cortes de pelo criminales. Después de un tiempo el sonido de tijeras se detuvo y empezo a golpear mi cabeza una y otra vez con las yemas de los dedos, me sacudía fuertemente hacia delante y hacia atrás. “Pero qué hace…?” – respondió: “Masaje…Masaje”. Cuando se detuvo abrí los ojos y vi el espejo; tenía todo el pelo parado, cual erizo y un mechón pegado a la frente.
miércoles, 24 de febrero de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
Imagines de mi Paki
Islamabad es una ciudad de mentiras, capital cuadrada, planeada, organizada, llena de carros cubiertos por polvo. Sus barrios no tienen nombres, tan solo letras y números: vivo en F7. Al otro lado de la autopista está Rawalpindi, llena de vida, retorcida, con plazas, bazares, cines, calles, callejuelas, gente.
Es posible encontrar licor en Islamabad, pero a precios astronómicos. Tenemos el teléfono de un católico que vende licor a expatriados y nacionales liberales. Le toma 90 minutos llegar hasta F7, envía un mensaje de celular que dice “go out”, en medio de la oscuridad subimos a su carro, pagamos y nos entrega el licor envuelto en bolsas negras. En mi closet, debajo de la ropa, encontrarán escondidas dos cervezas Carlsberguer. Una pregunta ronda a los expats: Qué hacer con las latas vacías?
El Pashtún saluda con un suave abrazo, se retira sutilmente y te da la mano, después la pone en su corazón, hace una suave venia y dice: "As Salam ualeikum". Responses: "aleikum as salam". Siempre debes saludar a todos.
Las mujeres del norte están todas cubiertas por velos de colores opacos que llegan hasta el suelo. Durante las reuniones se sientan juntas, cruzan las piernas y debajo de los velos salen brillantes zapatos rojos, verdes y amarillos.
Peshawar
martes, 16 de febrero de 2010
El Indus
lunes, 15 de febrero de 2010
Estado mental Peshawar
miércoles, 10 de febrero de 2010
El truco
jueves, 4 de febrero de 2010
El romance Pashtún
lunes, 1 de febrero de 2010
"Fitna"
“El diccionario Urdu-Inglés (2001) traduce la palabra “Fitna” de diversas formas: “Sedición”, “Revuelta”, “Disturbio”, “Intriga”, “problema”, “Desasosiego”, “caos” y sorpresivamente “corazón juguetón”. Ninguna de estas traducciones, ni siquiera una combinación de ellas, abarca los poderes de destrucción bíblicos de “Fitna”. Para Mersini (1987) “Fitna” también significa Hermosa Mujer…(Mersini sugiere que) el miedo a la autodeterminación femenina es básico para el orden Islámico y está profundamente relacionado con el miedo a “Fitna”; Si la mujer no es controlada, los hombres enfrentan una irresistible atracción sexual que inevitablemente lleva a “Fitna”, al caos”.
Amir, H. Jafri - Honour Killing (P70) - Traducción libre
PS: La Sociedad descrita por Mersini es entonces una enorme movimiento de hombres aterrorizados por el poder de sus mujeres.
