miércoles, 24 de febrero de 2010

Sobre el corte de pelo

Ha llagado ese momento de la misión donde mi pelo es digno de una telenovela venezolana; es hora de armarse de valor e ir a la peluquería. Ashfad, el alto Punjab, me condujo con música de Nusrat Fateh ali Khan por las calles de Islamabad. En la distancia se escuchó el rezo de la mezquita; apagó la radio y dijo: “cuando el Hassan llama, yo escucho…”. La peluquería era un delgado callejón de 3 metros, convenientemente ubicado en medio de dos tiendas al por menor. Salió un grueso y alegre Pashtún quién me ofreció el asiento de corte. Ya sentado lo vi de frente; tenía un corte de pelo accidentado: Todo el pelo parado, cual erizo y un mechón pegado a la frente. Colocó alrededor de mi cuello una tira de papel y una enorme capa blanca. Le dije lentamente: “short, but not too much…”. Respondió “yi…yi…” (“si…si” en Pashtún). De todas las respuestas posibles esta era la menos indicada. Trajo un pequeño recipiente con agua caliente, metió la peinilla y las tijeras, agregó un liquido amarillo y espeso, prendió lentamente un cigarrillo, retiró las tijeras y empezó a cortar. Repetí mi Mantra: “short, but not too much…” El replicó algo en Pashtún y empezó a reírse sin malicia. Me rendí a mi destino. En el enorme espejo veía el reflejo del pequeño televisor con una película Pakistaní, el protagonista hablaba con los ojos muy abiertos a una mujer que rogaba, ambos empapados por la lluvia. De repente estaban en medio de la mas encarnizada pelea en contra de un ejercito de bandidos; el no fallaba con la Kalashnikov y ella sabía karate, yudo o algo por el estilo; los bandidos caían uno tras otro en enormes charcos de agua. Mi peluquero no paraba de hablar en Pashtun y todos los personajes de la película tenían cortes de pelo criminales. Después de un tiempo el sonido de tijeras se detuvo y empezo a golpear mi cabeza una y otra vez con las yemas de los dedos, me sacudía fuertemente hacia delante y hacia atrás. “Pero qué hace…?” – respondió: “Masaje…Masaje”. Cuando se detuvo abrí los ojos y vi el espejo; tenía todo el pelo parado, cual erizo y un mechón pegado a la frente.

domingo, 21 de febrero de 2010

Imagines de mi Paki

Islamabad es una ciudad de mentiras, capital cuadrada, planeada, organizada, llena de carros cubiertos por polvo. Sus barrios no tienen nombres, tan solo letras y números: vivo en F7. Al otro lado de la autopista está Rawalpindi, llena de vida, retorcida, con plazas, bazares, cines, calles, callejuelas, gente.


Es posible encontrar licor en Islamabad, pero a precios astronómicos. Tenemos el teléfono de un católico que vende licor a expatriados y nacionales liberales. Le toma 90 minutos llegar hasta F7, envía un mensaje de celular que dice “go out”, en medio de la oscuridad subimos a su carro, pagamos y nos entrega el licor envuelto en bolsas negras. En mi closet, debajo de la ropa, encontrarán escondidas dos cervezas Carlsberguer. Una pregunta ronda a los expats: Qué hacer con las latas vacías?


El Pashtún saluda con un suave abrazo, se retira sutilmente y te da la mano, después la pone en su corazón, hace una suave venia y dice: "As Salam ualeikum". Responses: "aleikum as salam". Siempre debes saludar a todos.


Las mujeres del norte están todas cubiertas por velos de colores opacos que llegan hasta el suelo. Durante las reuniones se sientan juntas, cruzan las piernas y debajo de los velos salen brillantes zapatos rojos, verdes y amarillos.

Peshawar

martes, 16 de febrero de 2010

El Indus

Durante el invierno los ríos de Pakistán están secos. El agua viene de los Himalayas que se congelan. En el camino a Peshawar se debe pasar por varios de estos ríos. Cuando cruzaba el mas grande un doctor pakistaní me dijo sin mucho interés: “Este se llama Indus...” Yo estaba dopado por la monótona autopista; hice una nota mental y seguí durmiendo. Después de leer un poco mas abrí los ojos. El encargado de seguridad me prohibió parar el carro para tomar la foto, debería enfocar desde el carro en movimiento. Preparé la cámara antes de salir de Islamabad, pedí al conductor disminuir la velocidad, bajé la ventana y mientras el viento me congelaba empecé a tomar fotos como poseso. El Indus inicia en el Tibet y su delta queda al sur de Karachi, en el mar arábigo. Basándose en este río se bautizó todo el subcontinenete. Demarca la frontera natural entre el continente asiático y la meseta iraní. Históricamente el imperio Arábigo empezaba al Occidente en Portugal y mi querida España, cubría todo el norte de África, la península arábiga y Persia, terminando justamente en este Río. En sánscrito lo llaman Sindhu, en Urdu: Sindhi, en Pashto: Abasin o Padre de los Rios. Señoras y señores: el poderoso Indus.


lunes, 15 de febrero de 2010

Estado mental Peshawar

Solo necesitas dos días para ajustarte al estado mental de Peshawar. El sábado, mientras hablaba con una de mis managers, empecé a escuchar disparos en la distancia. Ya sabia yo que un par de disparos no significaban nada. En este caso escuchaba varias ráfagas largas. Mi manager dijo “...no te preocupes, es solo un matrimonio...” y entonces nos sentamos a tomar el te al son de festivas rafas cada vez mas lejanas. Al siguiente día llegó un mensaje a mi celular: “Van roja de placa XXX ha entrado a Peshawar con un conductor suicida, limiten sus movimientos” Me preguntaba: pero si este tuvo el tiempo de anotar placa porque no aprovechó y la detuvo? me enteraría después que estos mensajes llegan todo el tiempo. Nada ha pasado en Peshawar.
Mapa de Incidentes en Peshawar

miércoles, 10 de febrero de 2010

El truco

El truco es siempre mantener la calma. Hay gente que lo olvida. En mi corta carrera humanitaria he visto a tres personas colapsar, perderse, regresar. La mayoría de veces se debe a las presiones naturales de este tipo de trabajo. Recuerdo hoy cuando AK me llamó atacada llorando en Nigeria. No podía hablar, nada entendía. Me llamó nuevamente 20 minutos después, estaba calmada, como si nada pasara. La Gilmore llegó a su límite en Filipinas. Lo ví venir de lejos. Empezó a hablar obsesivamente de los mismos temas, no dormía, su agotamiento era tal que empezaba una frase y no podía terminarla, y de repente, mientras alguien le gritaba, entró en estado de shock, no hablaba, su mirada estaba perdida e inyectada. Dos días después me dijo: ésta será mi última misión. Otras veces, las peores, se debe a cuestiones del corazón. En el cuarto de al lado tengo a W, el y su esposa nacieron en Etiopía, pero ella vive en Chicago y el no tiene visa. Se han visto dos veces en tres años. Hace un par de días, en un corto correo, ella pidió el divorcio. ¿Qué hacer? ¿Qué decir? Toda una vida.

jueves, 4 de febrero de 2010

El romance Pashtún

Naim y Saban trabajaban en el mismo hospital de Darband, nunca hablaban, solo se cruzaban por las escaleras, pero a él le gustaba lo que veía, que para ser sincero era bien poco; ella llevaba un largo velo negro que sólo mostraba sus ojos. Él pidió a su hermana menor, apenas una niña, que visitara al hospital denunciando problemas de presión sanguínea para ser atendida por la Dr. Saban. La pequeña espía comentaría luego que la doctora era hermosa. Naim redobló sus esfuerzos. Una semana después su madre y hermana mayor aquejaban problemas de presión sanguínea. Su reporte: era hermosa y amigable, pero pertenecía a una familia de Mardan, región conservadora, difícil pareja para un Doctor proveniente de una tribu urbanizada, moderna. Naim no se rindió. Sobornó a un empleado del hospital para tener información personal donde encontró de todo, menos su dirección familiar. Tantos detalles se escapan de quien me cuenta esta historia (La increíble Sta. Vegemite); pregunto: ¿Cómo sobornó? ¿inocente Comida? ¿Viles Rupias? ¿Cómo se llamaba el empleado? ¿Cuál era su puesto? Nada sabe. El caso es que sobornó y no encontró. Entonces Naim, desde ya y para siempre uno de mis héroes, emprendió el viaje Darband - Mardan. Fácil es escribirlo, pero el viaje toma seis horas y las carreteras son precarias en las montañas del norte. Lo imagino en el techo del bus, entre acantilados, barbudo, helándose con su Salwar Kameez y envuelto en su gran chal Pashtún, o tal vez perfectamente peinado dentro de un viejo Datsun amarillo, con música a todo volumen, tiritando, perdido, pero decidido. Al llegar buscó y encontró la casa de los tíos paternos de Saban, habló con un vecino, a quien imagino contó toda la historia de las escaleras, de los ojos, de la hermana menor, de la madre y la hermana mayor, de los problemas de presión, del soborno, del viaje, del frío. El vecino sorprendido, conmovido, y algo asustado soltó la dirección de la familia en Darband. Pocos días después los padres de Saban escucharon que alguien llamaba a la puerta, cuando abrieron encontraron a dos extraños que dijeron: “Salaam alaikum, nuestro hijo se llama Naim...”

lunes, 1 de febrero de 2010

"Fitna"

“El diccionario Urdu-Inglés (2001) traduce la palabra “Fitna” de diversas formas: “Sedición”, “Revuelta”, “Disturbio”, “Intriga”, “problema”, “Desasosiego”, “caos” y sorpresivamente “corazón juguetón”. Ninguna de estas traducciones, ni siquiera una combinación de ellas, abarca los poderes de destrucción bíblicos de “Fitna”. Para Mersini (1987) “Fitna” también significa Hermosa Mujer…(Mersini sugiere que) el miedo a la autodeterminación femenina es básico para el orden Islámico y está profundamente relacionado con el miedo a “Fitna”; Si la mujer no es controlada, los hombres enfrentan una irresistible atracción sexual que inevitablemente lleva a “Fitna”, al caos”.

Amir, H. Jafri - Honour Killing (P70) - Traducción libre



PS: La Sociedad descrita por Mersini es entonces una enorme movimiento de hombres aterrorizados por el poder de sus mujeres.