miércoles, 6 de enero de 2010

Sobre el niño pequeño

El extranjero es de muchas formas como un niño pequeño; cada día tiene ante si un mundo por descubrir: un nuevo lenguaje, miles de imágenes, personas, códigos, gestos, normas, todo esto en medio de hoteles, aviones, nuevos amigos, reencuentros y maletas.

El extranjero, al igual que el niño pequeño, vive cada día como una montaña rusa anímica. Sonríe alelado por un descubrimiento. Ha comprendido algo nuevo. Intenta recordarlo. Se entristece desolado por algún pequeño detalle que olvidará pronto. Piensa mucho. Reconoce el mundo como un océano inabarcable, y se alegra de nuevo.

La pasa bien, pero de alguna forma se siente traicionando aquello que dejó atrás. Piensa constantemente, casi obsesivamente, que es un mal amigo, un mal hijo, un mal hermano. Se siente solo, se siente cansado, se siente viejo, siente que no ha construido nada, o tan solo una pequeña biblioteca que carga consigo. Pero la curiosidad puede mas. Ha comprado el libro “Le Monde Islamique”. Ha empezado a dejarse la barba de nuevo. Está listo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario