lunes, 14 de diciembre de 2009

Cuatro encuentros aleatorios

Bernardo, Pastor Cristiano – Bogota
Debido a falta de Schengen no pude abordar el vuelo. Buscando el taxi, algo contrariado, encontré un hombre alto y de mirada tranquila que intentaba hacerse entender en ingles. Lo ayudé en lo que pude. Era un pastor cristiano Brasileño que partía esa misma noche y quería conocer rápidamente Bogotá, especialmente la zona rosa. Le indiqué que me dirigía a solo unas calles de su destino. Compartimos el taxi. A los pocos minutos de charla habíamos decidido que le mostraría mi ciudad. Hablamos de religión, de Jazz, de Desmond Tutu. Adoró la comida típica colombiana de Crepes & Waffles, me recomendó los libros de viajes de San Pedro. Nunca me preguntó si era creyente.


Prostituta – Hilton LAX, Hotel usado quienes pierden el vuelo en el aeropuerto de Los Ángeles (LAX)
Entré al Hilton LAX a eso de la una de la mañana. Acababa de atravesar EEUU de este a oeste. Fui al bar y pedí una cerveza frente a una pared de televisores. Buscaba el Late, late, late, show de Craig Fergusson cuando una enorme mujer vestida con un gabán de cuero negro me dijo: “necesitas compañía?” cual si hubiera ofrecido limonada dije: “no…gracias”.

A los pocos minutos subí al ascensor dirigiéndome al cuarto. Antes de que se cerraran las puertas entró una mujer alta y de pelo rojo. Me preguntó de donde era, y si me gustaba LA. Le dije que acababa de llegar, aun no sabia si me gustaba. Le pregunté de donde era: “Soy de LA, y amo esta ciudad”. Llegué a mi piso, me despedí, salí. Cuando había caminado dos pasos me preguntaba: pero si ella es de LA, qué hace a las 2am en un ascensor del Hilton LAX?


Gigi, Redactora de Google – Manila
Una de las señoras que apoya la compra de kits humanitarios usa sus ratos libres para redactar resúmenes que se encuentran debajo de las búsquedas de Google. Así son las personas que escriben Google: Risueñas mujeres de edad madura que leen viejos libros de misterio.


Bubble Bee, Vendedor de pescad0 – Manila
Nuestras frecuentes visitas al mercado de Macapato han convertido a Santi en un verdadero vedette. Muchos de los capos de la mafia gay se acercan y empiezan a hablar de su vida con una tranquilidad y sinceridad envidiable. Uno dijo: “me llaman Bubble Bee, trabajé en una página pornográfica gay, hasta que metieron preso al dueño y extraños empezaron a extorsionarme para no decirle a mis padres. Al final me retiré y empecé a trabajar en el mercado de pescado” – Bubble Bee agrega riendo con picardía-“acá estoy mejor y…la pornografía es inmoral…”

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