viernes, 12 de noviembre de 2010

Agujas

Tu mano izquierda tiene dos diminutas protuberancias en la palma. Con el dedo índice de la mano derecha sientes su rugosa textura. Insertas con cuidado la punta de una aguja. No sientes dolor. Presionas suavemente y se hunde con dificultad. Ves sangre, solo un poco; te detienes. Asombrado por la falta de dolor presionas la aguja mas y mas fuerte. De un momento a otro traspasa una capa dura y empieza a hundirse con rapidez a través de piel, carne y huesos. Con asombro levantas la mano izquierda frente a tus ojos; tienes la aguja clavada hasta la mitad. No sientes dolor.

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