lunes, 15 de noviembre de 2010

Avispas

El sol brilla sobre un lago tranquilo. Cultivos de trigo se mueven con el viento. Una avispa negra se posa sobre tu muslo y te pica antes de cualquier movimiento o provocación. El muslo se torna hinchado y rojo. Sientes presión y calor en el cuello. No puedes respirar, caes de rodillas y llevas tus manos al cuello. En el agua ves tu cara inflada y roja.

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