Suaves montañas cubiertas por una grama perfecta. A mi lado se encuentra una mujer de rostro tranquilo, pelo largo y vestido rojo. No hablamos; tal vez duerme a pesar de que manejo a toda velocidad. La carretera está compuesta por dos estrechas tiras de ladrillos. Si un carro viniera en dirección contraria tendría que destrozar el magnífico pasto. Afortunadamente no viene ningún carro. Acaso hay otro camino de regreso? donde se encuentra?
Al poco tiempo llegamos al final del camino, dos casas en piedra y madera. Entramos a una sala llena de amigos. El ambiente es cordial, alegre, pero nadie habla. Pasa el tiempo. Escuchamos ruidos violentos en el segundo piso; vidrios rotos, golpes, un grito. Voy a las escaleras, es noche cerrada, hace frio. Empiezo a subir. Los golpes y gritos se hacen mas y mas fuertes.