domingo, 25 de abril de 2010
Nepal, la experiencia Danesa
Ela y Nanna-Jo son como el jing y el Jang. Ela creció en Dinamarca pero su familia es Iraní y su cultura kurda. Ela es llena de vida, exótica, una fiesta de mujer. Nanna-Jo es callada, algunos dirían distante. Sabe que es bellísima pero no sabe qué hacer con ello. Se siente incómoda con la atención, no comprende muy bien su poder. Por seguridad, o timidez, ha decidido rodearse de un muro, y algunas veces se asoma desde una alta ventanita con esos ojos que cambiaban de colores. Viajaban sin espejo, sin cámara, sin toalla, sin maquillaje, con un solo set de aretes, dos pares de brasieres, poca ropa, y mas que todo Sin Planes. Juntas fueron mis compañeras de viaje por el Himalaya. Nos contamos todo sin pudor o mascaras. Ambas tenían la decencia de aquellos que están en medio de una búsqueda interna. Un día, cuando bajamos de la montaña, entraron a un café Internet y empezaron a buscar un Ashram; al poco tiempo tenían claro su próximo destino: Viajarían a India para hacer meditación Vipassana; Pasarán 10 días en silencio, sin siquiera ver los ojos de las personas a su alrededor. Nanna hará la meditación sin problemas. Me preocupa Ela. Aún me parte el corazón recordarlas paradas frente al hotel de Pokhara. Las películas Danesas nunca volverán a ser las mismas.
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qué bonita historia. y no sólo bonita, sino tentadora.
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