domingo, 25 de abril de 2010

Mi Nepal

Los primeros fueron Evelyn y John. Él delgadito y alto, ella hermosa y joven. Llevaban 3 meses viajando, acababan de llegar del Everest y salían para Egipto con el plan de pasar en bote hasta Italia. Jamás visitaron monumentos en Nepal; lo suyo eran las montañas. Después llegó Andy. No sabíamos donde se realizaba el evento del año nuevo en Bhaktapur. Eventualmente encontramos la enorme multitud que jalaba el carruaje de la diosa Bhairab. Empezamos tomando fotos y después nos unimos a aquellos que jalaban el carro y su diosa. Al caer la noche estábamos dentro del carruaje, sentados al lado de la diminuta estatua de Bhairab, mientras la multitud frenética nos arrastraba a través de Bhaktapur. Recuerdo también a David, el personaje mas “Big Lebowski” que puedan imaginar; no tenía mas deseos en la vida que estar envuelto todo el día en un nube de polen. Cuando llegó a Nepal planeaba visitar un festival de la India donde dan comida gratis por una semana. Empezó a fumar y nunca llegó a su destino. Imagino que aún está allí, sentado en el balcón, callado, ignorando al mundo. En la montaña conocí a “Alex the greek, & the sick guy”. Viajaban juntos pero separaron caminos debido a que “The sick guy” se sentía mal. Vi nuevamente “Alex the greek” en la ciudad. Estaba lleno de aretes y aún cargaba su maleta de trekking. Me dijo que nadie sabía donde estaba “The sick guy”. Temía que siguiera en alguna casa de té en el camino al Anapurna. Hablé varias veces con Kitty y Michael, que usan parte de sus vacaciones para enseñar inglés a huérfanos, vi una vez a Sasha y su esposo; los risueños rusos llenos de tatuajes y piercings. Comí con una doctora chilena, vi pasar una naturista uruguaya, conocí a un monje budista de Bhutan que bebía cerveza caliente, a otro que tenía una camiseta de Batman, que cuando señalé su pecho y dije “Batman…” respondió muy digno: ”no, no, no Bad-man…”, Cómo olvidar a Millie, Hanna y su papá Chris, que viajan por Nepal sin guía y solo se detienen cuando alguno de los tres se enferma, cosa que pasó a Millie cuando estaban a punto de llegar al campo base del Everest. Es necesario mencionar a Benhart, el austriaco sin memoria que repite todas las mañanas la misma historia, el holandés que desea fundar una casa de meditación en India pero tiene problemas de visa y espera un milagro en Nepal, al viejo americano que planea cruzar la frontera con el Tibet y grita a los cuatro vientos que sus papales son falsos, a mi amigo Tommaso, y a Elita y Nanna-Jo (Alias Sweety), las hermosas danesas que merecen su propio post, Haman, mi paciente guía y aquel callado Nepalí que va por las montañas cargando a sus espaldas un viejo turista de Taiwán. Miles y miles de acentos, lenguajes, ojos, pieles, subiendo y bajando las montañas. Todos fueron mi Nepal.

2 comentarios:

  1. qué viaje... un abrazote desde una ciudad con mar y un verano a punto de reventar.

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  2. Llegué hasta acá buscando textos sobre desapego... Y luego me seguí de corrido hasta llegar aquí. Mientras iba leyendo esperaba que mencionaras a un muy buen amigo mío belga que en unos días se regresa de Kathmandú luego de casi un año de vivir allá. Se enamoró del Mustang...

    Ahora tengo más ganas de ir allá. Gracias por eso.

    Un saludo grande desde México.

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