domingo, 17 de julio de 2011

El club de los espías malos (una historia enteramente ficticia)

J es de estatura mediana, de aspecto promedio y voz suave. Lleva la camisa a rayas dentro del pantalón; un hombre formal. Me es difícil localizar su acento. Lo conocí en el restaurante Thai de Hill Road. Sobresalió por no sobresalir en absoluto.


A la tarde siguiente la piscina del Serena presentaba un casting digno de los Sopranos; Muchos consultores de seguridad de Afganistán pasan sus vacaciones en este hotel. Sentado en la piscina veía pasar estos extraños seres que apretaban sus abdominales enfrente de mis acompañantes: Caroline y Emma.


Entretenido con este bizarro ambiente me tomó por sorpresa el comentario de Emma:
-Creemos que J es un espía-
Entre risas - J? espía? porqué? -
- Jamás habla de su pasado, o de su trabajo...-
- ...cuida su vida privada. Está cansado de hablar de su trabajo…-
Emma se acomoda en la cama blanca de la piscina. Me mira fijamente – J lleva nueve meses en X y nadie lo ha visto en reunión alguna, nadie! Te digo que es un espía…-
- Cómo un espía? No se me hace del tipo militar-
- No esa clase de espía… - ahora sentada y casi susurrando – tiene algo que ver con los reactores nucleares –
-Pero de donde sacas estas ideas?-
Toma una papá frita, se recuesta en la cama y dice relajada – J habló al respecto borracho. Creo que me estaba reclutando –
Ahora sentado – wow! Porqué no empezaste por ahí, Qué le dijiste? -
-Nada, nada…- toma un sorbo de jugo…- sabes, creo que seríamos unos buenos espías-
- Seríamos? No me metas en esto...y seríamos pésimos espías…-
- Seríamos mejores que J!-

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