Mi Corolla
nuevo está parqueado. El mismo objetivo de su existencia no se ha cumplido; No
puede moverse. Su conductor tiene visa por solo dos meses y sin visa no hay licencia
y sin licencia no hay Corolla. Pero allá
afuera Pakistán se chamusca con 49 grados a la sombra y debo rentar un carro y
aprender a manejar como protestante. He conseguido un Suzuki X, blanco y
chiquito, con aire acondicionado, un poderoso motor de 120 caballos de fuerza y
un radio que funciona. “The white menace” lo llaman algunos, “the passion
wagon” lo llaman otros. Esta bestia se alimentada con gasolina, para evitar las
largas colas por gas comprimido. Lo tomo! Prendí el radio y me di cuenta que no
tenia conexión de Ipod; estaba bajo el mando tutelar de la radio Pakistaní. En
Islamabad hay 10 emisoras de radio, tan solo una pasa música occidental y el
90% del tiempo es música de los 80s. Lo primero que escuché: El alegre Lionel y
su “dancing in the sealing”, seguido de Wam y su “wake me up before you go-go…”. Prendí el
carro, puse las direccionales y las plumillas saltaron frenéticas. Muy seguro
de mi mismo salí a la calle repitiendo constantemente mi nuevo mantra “manejar
por el otro lado…”, “manejar por el otro lado…”
En Islamabad se puede ver a un colombiano surcando las calles a 60kms
por hora, lleva sus wayflayers y va cantando “Come on, shake your body baby, do the conga, I know you can't control
yourself any longa…”