martes, 22 de marzo de 2011

lunes, 21 de marzo de 2011

Lunes – Llegando a Karachi

En el aeropuerto de Islamabad hay un letrero con fotos de encendedores, cuchillos, pistolas, y tijeras; su título: “Algunas cosas no deben volar”. Este letrero pertenece a PIA (Pakistan International Airlines, AKA Pakistan Inshalah Airlines) y por eso mismo tiene el fondo en el verde distintivo de la aerolínea, y su enorme logo en letras blancas. Si lees de corrido el letrero dice claramente: “PIA – Algunas cosas no deben Volar”. Nuestro vuelo a Karachi está retrasado.


Hay estrés en el equipo. Hoy se conocerá el destino de Raymond Davis, el americano que hace un mes mató a dos agentes del ISI, la agencia de inteligencia de Pakistán. Los agentes estaban de civil y armados. Davis pensó que lo estaban asaltando y disparó 12 balas de una pistola que no tenía licencia para portar. Dos funcionarios del consulado americano, intentado llegar al lugar, atropellaron a una tercera persona, ambos dejaron el país en las siguientes tres horas. Davis fue llevado a la cárcel y le ha puesto cara y gasolina al enorme antiamericanismo de Pakistán.


A mis espaldas escucho que los mormullos del aeropuerto se transforman en gritos; un numeroso grupo de hombres discute con el personal de PIA. El volumen sube, las manos se levantan, gritos, dos personas peleando en el suelo, puños, ruedan, forcejean. Me explican que viajan a un funeral, el retraso del avión no les permitirá llegar. No sienten impaciencia, sienten impotencia. Subimos al avión tres horas después. Tan pronto te sientas empieza a sonar una grabación en árabe con las primeras Suras del Qur’an deseando buena jornada a los viajeros.


Karachi. Calles a reventar de gente con banderas verdes y rojas, personas paradas sobre los carros, “Allah Akbar…Allah Akbar”, motos que aceleran, gente que grita, sol, calor. Dos enormes camionetas se dirigen al norte. El Indus desemboca en el mar Arábigo más al oeste, no lo veremos hasta dentro de dos horas cuando lleguemos a nuestro destino: Hyderabad.


Lala, el conductor, apunta una pequeña bandera negra en medio de la nada, dice con inglés rudimentario “seguidores Hussein, Sunnis…”, poco después apunta a una bandera verde: “Sufís…”…Sufis? La rama mística del islam, y por eso mismo la más tolerante! conozco poco de los Sufis, pero se que me agradan. Usando el inglés de Tarzán digo: “…me like sufi…” Lala empieza a reír feliz, sube el volumen y grita señalando la radio: "Sufi-Sufi". Después de un viaje algo accidentado y conflictivo el día empieza a mejorar. Bien venidos a Sindh tierra de Mangos, el chiken mehrabani, Benazir Buttho y los maravillosos Sufís, valientes hombres capaces de gritar que no hay diferencias entre Hindú e Islam.


En Hyderabad no pude ver el Indus; solo vi el enorme espacio que ocupó durante miles de años. Las represas del norte no dejan agua para el surs. Es imposible no imaginar lo hermoso que debió ser en el pasado. En la distancia siluetas de búfalos cruzan el lecho vacío.


Mientras veo pasar los trenes en Hyderabad llega un mensaje al celular: Raymond Davis ha sido liberado. Las familias de las personas asesinadas retiraron las demandas a cambio de dinero, pasajes a Estados Unidos y “Green Cards”. Se aconseja a todos los expatriados no salir de casa. Las primeras marchas empiezan a las 10pm.

martes, 1 de marzo de 2011