jueves, 30 de diciembre de 2010

Ikea

Estaba miserablemente vestida con un kameez descolorido y unos pantalones rojos y remendados. Un harapo negro le envolvía el cuello. Todos los niños a su alrededor estaban en condiciones parecidas. Esta, la que me saludaba, tenía encima una gruesa frazada azul. Una pequeña tira blanca indicaba la marca: Ikea.

Probablemente las frazadas ikea se producen en las goteras de Dakka, capital de Bangladesh y viajan en barco hasta Suecia donde se limitan a coser una tira blanca y delgada que dice: IKEA STOCKHOLM. Do not wash. Do not bleach. Do not tumble dry. Las frazadas y su preciosa tira blanca son vendidas a una agencia sueca de ayuda humanitaria y enviadas en avión hasta Islamabad, transportadas hasta Sindh en camión y regaladas a las paupérrimas familias.

A la siguiente mañana en el campamento de la ONU, Rizki, el indonesio de pelo parado, riendo cada vez mas fuerte me decía
"mira tu tenedor": Ikea.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Dave y todo el resto

Termina mi primera semana en Misión. Muchas cosas tengo que contar, pero no tengo tiempo de escribir; es una lástima. Sin embargo, no puedo dejar de dedicar unos minutos para expresar mi enorme respeto por el nivel del personal de la ONU. La cosa es para enloquecerse. Según mis cálculos hasta los mas jóvenes tienen un mínimo de 7 años de experiencia en terreno. La mayoría tiene entre 12 y 15 años en emergencias. Tengo la suerte de viajar con Dave, una australiano cordialísimo y amigable con quien tenemos en común la fotografía, el gusto por los viajes y la comida. La hoja de vida de Dave es para morirse: Indonesia en el 2004 (“Tsunami!”) y el 2006 (terremoto de Yogyakarta), Filipinas, Somalia, Libano, Liberia (todos 2006), Bangladesh en 2007 (Ciclon Sidr), Mozambique (2007 y 2008), y Filipinas nuevamente para los ciclones del 2009. Dave es parte del equipo de personas que entrena a coordinadores de Cruz roja en emergencias y antes de llegar a Pakistán pasó por 10 países realizando evaluaciones para la ONU.


El otro día en las oficinas de OCHA el alto Dave saludó amigablemente a una diminuta mujer y empezaron a hablar fluidamente en un idioma intrincado que jamás había escuchado en mi vida. Después dijo sin darle mucha importancia “...I speak indonesian…”

sábado, 25 de diciembre de 2010

Un mundo extraño

Amanece en Sukkur del Sol, el campamento establecido por la ONU en el pueblo de Sukkur. El pueblo en si no tiene nada de particular; es Peshawar a menor escala: polvo, casas ocres de dos pisos, largas barbas. El campamento de la ONU, por otro lado, es extrañísimo y masivo. Cuatro muros de 100 metro de longitud rodean alrededor de 30 carpas de diferentes tamaños y formas. El campo tiene de todo: restaurante, lavandería, cuarto de emergencias, cuarto de comunicaciones con su antena, tanques de agua, sistemas de purificación, baños, duchas, bodegas, cuarto de pánico, café Internet, dos sistemas WI-FI, generador, gimnasio, máquina de pasta y hasta página de Internet. Todo tiene un ambiente muy a campo lunar: blanco, prefabricado, liviano, autónomo, eco-friendly; muy Ikea, muy listo para empacar y llevar. El campo está manejado por Grace, la alta Keniana que dirige un equipo de siete escandinavos, que incluye un técnico en saneamiento, doctor, eléctrico y chef entrenada en Italia.

Las fotos que he tomado carecen totalmente de referencias culturales; está Miuki, la japonesa que habla español, Alia, la etiope del gorrito de rapera, Anna, la noruega callada y Rizki, el Indonés que fuma pipa. Los cuatro con chaquetas de North Face y sentados frente a la fogata. Detrás hay un árbol de navidad de plástico, una cabaña de bambú y el techo blanco del café Internet. Es una burbuja. Es La burbuja. Es La burbuja dentro de la burbuja.

http://www.sukkurdelsol.com/home

sábado, 18 de diciembre de 2010

Bogotá (0 km) – Madrid – Dubai – ISLAMABAD (14.537 Km)

Metes La jungla Polaca, qué mejor que Kapu? Pero ya vas a la mitad; terminará pronto. Lo sacas. Metes La caída y Decadencia del Imperio Romano y te das cuenta que este libro necesita calma, tiempo, hasta su propio espacio; lo sacas. Tal vez releer Ebano? Palinuro de México? South of the border the Murakami? Te sientas desesperado. Inhalas exhalas. Ves Moby Dick. Recuerdas que llegaste a él hace meses cuando Kapu cita a Ismael hablando de lo inútil de dar la vuelta al mundo, de cómo significaba un enorme esfuerzo para llegar al mismo punto de partida y entonces comprendiste que sería un libro perfecto para un viaje y lo compraste y lo empezaste a leer y te detuviste porque comprendiste, en un acto de irracional superstición, que si lo terminabas significaba que no ibas a viajar más, y lo pusiste en el estante pensando románticamente en el viaje que realizarías leyendo Moby Dick. Metes Moby Dick. Cierras. Sales a un viaje de cuatro semanas al país de los puros: Pakistán.